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Los ordenadores de sobremesa se reinventan

Hubo un tiempo en el que los ordenadores de mesa empezaron a colarse en las casas de los españoles y a revolucionar los hábitos de ocio, trabajo y estudio. Las enciclopedias en disco compacto, los programas para redacción y contabilidad o los software para múltiples actividades comenzaban a abrirse paso, por lo que hacía falta tener un ordenador en casa para no dejar pasar el tren de la modernidad. Después irrumpió con una violencia monumental Internet, que se convirtió en un motivo obligado más para tener que disponer de una computadora en casa.

Pero la naturaleza inmóvil y el hecho de ser un mueble más de la vivienda motivaron el principio del ocaso para los ordenadores de sobremesa. Las computadoras portátiles ganaban terreno a paso agigantado y los días para el ordenador tradicional parecían estar contados. No hacían falta ni monitores fijos, ni cableados enrevesados y complejos, ni torretas inmóviles… Con los portátiles todo era más fluido, fácil, rápido y cómodo.

Las ventas de ordenadores de sobremesa descendieron de manera extrema, a pesar de que la sofisticación, la modernización, la simplificación en cuanto a tamaño y prestaciones y la agilidad de estos ordenadores han ido en aumento. Pero ahí siguen, resistiendo los envites. Es más, para compañías como HP el papel de los ordenadores de sobremesa sigue siendo importante, como demuestra el HP Elite Slice.

Gracias al Elite Slice, confeccionado al más puro estilo de los Mac Mini, es posible integrar el PC de sobremesa de un modo mucho más ágil en el hogar. Se trata de un ordenador modular y pensado para no tener que llevar consigo cables. Además, dispone de un mecanismo que se bifurca y que a través del HP Pavilion Wave ofrece la función también de altavoz. Es decir, audio y computadora se convierten ahora en uno sólo; se trata de una apuesta fuerte para que los usuarios puedan trabajar en casa con un ordenador de sobremesa equipado con las máximas comodidades y con los mínimos incordios de espacio.